¡Si aprendieras a llevar con confianza y alegría el tesoro de la gratuidad en el frágil recipiente de tu corazón enamorado!

… ¡si aprendieras a llevar con confianza y alegría el tesoro de la gratuidad en el frágil recipiente de tu corazón enamorado!… el tesoro, en efecto, no se ve… tampoco se sospecha, queda virgen en campo escondido, para aguardar siempre la voluntad, la sorpresa, de Dios… sin confianza y sin esperanza es imposible vivir y gustar la gratuidad… la voluntad de Dios y tu dicha más honda es lo mismo… asume la sorpresa, esto es, busca lo que simplemente no se deja ver… ¡tantas cosas no se dejan ver!… el secreto se esconde con presteza y el mejor escondite son los ojos y el corazón de quien te ama y amas… ¿qué esperas en ésta Navidad?, ¿qué deseas para los tuyos?… seguramente esa “sorpresa” que no llega todavía… y sin embargo ya la tienes en tu mano, ¿o crees que tarda demasiado?… ¿qué es una “tardanza”?, ¿sufres por ello?, ¿qué padecer es éste que no acaba de comenzar?… despéjate y despójate, ¡quien realmente te ama no te puede dañar ni engañar!… la gratuidad es callada y austera, siempre sorpresa donde menos se la aguarda… pero llega llena de luz, de vida y de alegría… no rebusques, simplemente disponte, abre tu corazón, escucha y recibe, la gratuidad es una hondura que no imaginas… estate, pues, alegre en esperanza… la #rosasinporqué vive abierta a toda clase de sorpresa, ella sabe que la gratuidad no la defraudará por eso espera con alegría y confianza… ¿vives abierto a la sorpresa o tienes tan armada tu vida que no la soportas?, ¿esperas los imprevistos con alegría y confianza?… (con el Evangelio de hoy, San Mateo 1,18-24)…